5 de Octubre de 2026 | 17:28

Cinco mil millones suenan mejor

Alejandra Herrera - Resulta y Resalta

05 - Octubre - 2026 | 09:17

RESULTA que… en política una cifra escandalosa siempre vende bien y si esa cifra sirve además para pegarle al gobierno en turno, pues mucho mejor y eso es justamente lo que está pasando con el famoso subejercicio de 2025 en Veracruz, que en los últimos días ha dado bastante de qué hablar.

Decir que el gobierno de Rocío Nahle dejó más de cinco mil millones de pesos sin gastar suena fuerte, llama la atención y por supuesto da para un buen titular, pero explicar cómo se ejerce realmente el presupuesto de un gobierno estatal ya no resulta tan atractivo y mucho menos fácil de vender políticamente, además de que es muy técnico, por lo que nos atreveríamos a decir que pocos legisladores realmente lo entienden.

Y es que en Salud se habló de 3 mil 512 millones de pesos y en Infraestructura de otros mil 733 millones que supuestamente no fueron ejercidos durante 2025, que sumados se estaría hablando de más de 5 mil 200 millones de pesos y dicho así cualquiera pregunta dónde quedó semejante cantidad de dinero.

El problema viene cuando uno comienza a rascarle un poquito y descubre que las cuentas públicas no funcionan simplemente restando lo que se pagó de lo que originalmente se había presupuestado, pues el dinero público pasa por distintos momentos antes de terminar convertido en una transferencia, un pago o una obra terminada.

Hay dinero que se autoriza, cantidades que después pueden modificarse, recursos que ya están destinados a una obra o servicio, cuentas que están pendientes de pagarse y, finalmente, dinero que efectivamente ya salió, parecieran diferencias pequeñas, pero cuando hablamos de miles de millones de pesos cambian por completo la historia.

No hay que ser contador para entenderlo, en la lógica si el gobierno contrata una obra y existe un contrato, el dinero tiene un destino y hay una obligación que cumplir, aunque el pago termine realizándose después y eso no convierte mágicamente ese recurso en dinero no gastado o en dinero desaparecido.

Y es que ahí está buena parte del asunto que convenientemente se ha dejado fuera de la discusión, pues hay recursos que al 31 de diciembre todavía no aparecían como pagados, pero que ya estaban comprometidos y tenían un destino establecido, es decir, ya no estaban disponibles para que alguien decidiera gastarlos en cualquier otra cosa.

La propia ley contempla que determinados recursos federales que quedaron comprometidos al terminar el año pueden concluir su proceso de pago durante los primeros meses del siguiente y si después de los plazos establecidos queda dinero que debe devolverse, entonces tendrá que regresar a la federación.

RESALTA que… tampoco se está hablando de dinero que llegue de la federación en una maleta para que cada gobernador decida qué hacer con el, pues los recursos federales tienen reglas, un destino determinado, deben comprobarse y son revisados por la Auditoría Superior de la Federación.

Es decir, existe todo un camino que sigue ese dinero, ya que la Federación sabe cuánto envía, para qué lo envía y existen mecanismos para revisar en qué terminó utilizándose y en caso de haber irregularidades para esos están los órganos encargados de fiscalizar.

Imaginar que un gobierno estatal puede quedarse tranquilamente con miles de millones de pesos que tienen ya un destino, guardarlos en un cajón y que nadie se dé cuenta, es ilógico y fuera de sentido común, sobre todo cuando ese dinero está en documentos y registros en cada paso que da.

Y aquí vienen los números que curiosamente, ya no resultaron tan atractivos para algunos titulares, pues según la explicación de Finanzas, cuando se revisa completo el movimiento del dinero, en Salud el ejercicio llegó al 99.9 por ciento y la diferencia final fue de 62 mil 703 pesos.

Esos 62 mil pesos están bastante lejos de los 3 mil 512 millones que durante los últimos días se convirtieron en una bandera política para cuestionar al gobierno de Veracruz y precisamente por eso resulta importante saber de dónde sale cada cantidad antes de convertirla en una acusación.

En Infraestructura sucede algo parecido, aunque aquí sí hay una cantidad que merece atención, pues se los 4 mil 652.7 millones de pesos destinados a inversión durante 2025, 4 mil 317.2 millones ya tenían un compromiso establecido al terminar el ejercicio.

No obstante, quedaron 335 millones de pesos sin contratar y ese dato tampoco tendría sentido esconderlo, pues es dinero público y habrá que explicar qué ocurrió con el, qué destino tendrá o qué procedimiento corresponde, porque revisar las cuentas también significa preguntar por aquello que no se hizo.

Pero hay una diferencia bastante considerable entre hablar de 335 millones de pesos y afirmar que existen más de cinco mil millones sin ejercer y es justamente ahí donde el asunto deja de ser solamente de números y comienza a convertirse en un tema político.

La oposición tiene todo el derecho de cuestionar al gobierno que para eso está, pero también hay que poner todos los números sobre la mesa, incluso los que no sirvan para sostener el discurso o el encabezado más escandaloso.

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